Thursday July 16, 2009 23:44
Twitter, Facebook y las bases de una red social
Posted by Agustín Berro as Uncategorized
Este post fue publicado originalmente el 16 de octubre de 2007 en Ponte la Peluka, un blog que ya no está online. Tiene algunas actualizaciones respecto del original.
Creo que ya no es un secreto para quien sea que lea este blog que Facebook y Twitter son de mis sitios favoritos (agrego: hoy mucho Twitter y poco Facebook) . Y como la pregunta es la especialidad de la casa, no dejo de cuestionarme por qué es así… qué tienen para que los siga, me fascinen, me hagan volver y volver.
Creo que la verdadera búsqueda de interacción y relacionamiento, seguramente sea la razón de sus éxitos. El hecho de que estemos allí para generar o mantener relaciones reales (con conocidos de la “vida real” o no) es la primera instancia de interés.
Diferentes relaciones
En Twitter las relaciones son asimétricas, no existe tal cosa como la reciprocidad obligada. Allí alguien puede ser nuestro follower aunque no “correspondamos”. No en cambio en Facebook, donde la relación es simétrica, la “amistad” sólo se inicia cuando ambas personas lo solicitan (o mejor dicho una solicita y la otra acepta).
La comunicación bilateral
Es por eso me resulta más fácil encontrar criterios de “excelencia social” en Twitter. Ahí conviven todo tipo de personas, con todo tipo de intenciones u objetivos. Los nuevos “followers” aparecen a diario y descubro cómo funciona la interacción en mi propia reacción:
1. Voy a la “home” del nuevo follower (desde el mail de aviso que me llega).
2. Me fijo cómo se llama, de dónde es, en qué idioma escribe, cuándo escribió por última vez, hace cuánto está en Twitter. Esa es la forma natural de saber si es una persona que busca expresarse y relacionarse, además de ver si me puede interesar lo que dice. Muchas veces es un feed automático, otras es una empresa o medio (hay bares, restaurantes, sites, agencias).
3. Quizás lo más importante: me fijo a cuánta gente sigue y cuánta gente lo sigue. Esto me define inmediatamente si está agregando gente indiscriminadamente o sólo va siguiendo a aquellas personas que leyó y le interesaron. Si el número de “seguidos” es inmensamente mayor al número de seguidores, eso significa que no le interesa lo que los otros digan, sólo está buscando que lo sigan. Esos casos son los típicos de autopromoción o promoción de un emprendimiento, blog, etc. Y lo considero spam. Es como el que comenta compulsivamente y sin un aporte real en un blog, sólo para dejar su link.
Un crecimiento gradual en el volumen de interacción (y también vale para Facebook y otras redes) es la mejor demostración de que la persona actúa como tal, está interesada en expresarse y también está interesada en relacionarse (o sea, le interesa la expresión del otro).
Conocido desconocido
Hay un discusión respecto de si estos espacios son para extender la relación de personas que ya se conocen de antes o “vale” también relacionarse con desconocidos. En este punto creo que la primera posición es extremista. ¿Qué define a un conocido? ¿Acaso no tenemos conversaciones con desconocidos todos los días? De hecho, la gran mayoría de mis contactos en Twitter son técnicamente desconocidos. Y muchos de mis amigos de Facebook son personas a las que no vi jamás en mi vida.
Pero son personas, reales, seres que se expresan e interactúan como yo, que por alguna razón terminaron habitando mis mismos espacios virtuales y con quienes puedo iniciar una conversación, que quizás alguna vez se realice en persona.
Por qué Twitter, por qué Facebook
Es difícil encontrar los criterios comunes, pero lo intentaré:
1. Los habitan personas reales.
2. Esas personas se expresan, de una forma muy similar a la física y cotidiana (es algo que nunca encontré en MySpace, por ejemplo).
3. Ambas plataformas logran algo extrañamente fascinante: muestran en un pantallazo la expresión comunitaria y no sólo la individual. Twitter es un eterno murmullo grupal, un río de expresión personal e interacción multilateral. Facebook es más laberíntico, pero con sus newsfeeds y notifications resume muy rápidamente “en qué anda la banda”.
4. El “networking” que claro, es obvio, pero no deja de ser clave: cada nuevo amigo es la puerta a nuevos amigos, cada grupo es la puerta a conocer a gente con intereses similares.
¿Y el marketing?
No puedo evitar hacerme esta pregunta, al menos introducirla para después. Al fin y al cabo a eso me dedico y sobre eso es este blog. Es la pregunta que signa este espacio desde su nacimiento.
Está claro que una marca no es ni puede pretender ser una persona, actuar como tal y relacionarse como tal. Estos nuevos espacios nacen para la persona y las marcas se ven descolocadas en un contexto que no tolera la exposición unilateral o el mensaje sordo.
En espacios creados por y para la conversación, la marca tiene que aprender a hablar de nuevo, a dialogar antes que monologar, a escuchar y responder lo más humanamente posible y por sobre todo tiene que admitir una pérdida considerable de control en la comunicación.
Al fin y al cabo siempre hay algo interesante que decir y muchísima gente dispuesta a “seguir”, escuchar y sobre todo dialogar. Los medios más innovadores marcan la pauta en esto: tienen los contenidos, solamente tienen que adaptarse para difundirlos en nuevos contextos. Si las marcas tienen herramientas para generar contenidos (información y por sobre todo servicios) lo que les queda entonces es aprender a difundirlos o brindarlos en un espacio conversacional (a veces receptivo, a veces hostil) donde la posible reacción ya no es cambiar de canal o dar vuelta la página si no responder, opinar, criticar, felicitar o recomendar.
Las respuestas están a la vuelta de la esquina.
Los veo en Twitter, Facebook o en algún rincón del DF de Buenos Aires (siempre que me avisen antes por alguno de estos medios por dónde van a andar).